«El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas transformaciones hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en un a palabra las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de transformación por su conciencia, sino que , por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso en la formación económica de la sociedad el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués. Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por lo tanto, la prehistoria de la sociedad humana». (Karl Marx; Contribución a la Crítica de la Economía Política, 1858)
jueves, 9 de febrero de 2017
martes, 7 de febrero de 2017
El burocratismo y el liberalismo: dos factores que llevan a la degeneración del sistema socialista
«Como confirma la experiencia histórica, hay dos enemigos principales que ayudan a la degeneración pacífica de la dictadura del proletariado: la burocracia y el liberalismo.
La burocracia ataca la dictadura del proletariado en sus centros nerviosos. Esto conduce a la esclerosis del partido y la clase obrera y debilita su rol de liderazgo, interrumpe los enlaces del poder del Estado con el pueblo y dificulta la participación de las masas trabajadoras en el gobierno del país, se paraliza la democracia socialista y cultiva la presunción en los cuadros, con todos los males que ello conlleva, como la vanidad y el desprecio por las masas.
El liberalismo es un gran peligro. A través de liberalismo, se manifiestan las tendencias de laxitud hacia la política y la ideología del enemigo, a la renuncia a las normas de la moral proletaria, al espíritu de conciliación con la forma de vida revisionista-burgués y la permisión de deficiencias y debilidades, etc., penetran en el partido de la clase obrera, el Estado socialista, y las masas trabajadoras. El liberalismo se presenta a menudo con consignas engañosas acerca de la «libertad» y «democracia», y plantea como «un rival de la burocracia», con el objetivo de sembrar su semilla venenosa más fácilmente.
La burocracia y el liberalismo, como dos peligros letales para el socialismo, se entrelazan, complementan y fomentan entre sí. Esto se puede ver claramente en el ejemplo negativo de los países revisionistas. En Yugoslavia, la tendencia principal del revisionismo y la restauración capitalista fue el liberalismo, pero el aparato burocrático fue creado junto con él. En la Unión Soviética, el camino típico fue la degeneración burocrática, pero ella estaba estrechamente relacionada con las manifestaciones de degeneración liberal-burguesa, tales como el campo de la cultura y el arte, en la forma de vida, etc., o la notoria campaña de «desestalinización» en sí, que comenzó precisamente con el eslogan del liberalismo.
El socialismo, debido a su naturaleza, no constituye una fuente de liberalismo ni de burocracia. Estas manifestaciones no son características del socialismo. Sin embargo, siempre y cuando la lucha de clases continúe, siempre y cuando la presión hostil interna y externa esté activa y siempre y cuando las reminiscencias del pasado, junto con las diferencias esenciales del trabajo mental y físico, etc. se conserven, estas manifestaciones no pueden evitarse por completo en el socialismo. Lo mismo vale también para otras formas de manifestación como el tecnocratismo y el intelectualismo, que plantean los mismos peligros potenciales y que encuentran su expresión en la absolutización de la función de los equipos, la ciencia y la inteligencia técnica, en la sobrevalorización del trabajo mental y la subestimación del papel de las masas, en el desplazamiento de la clase obrera de la dirección del Estado y la sociedad socialista.
En su lucha de clases para fortalecer y perfeccionar constantemente la dictadura del proletariado y para llevar adelante la revolución y la construcción socialista, el Partido del Trabajo de Albania (PTA) ha otorgado fuertes y continuos golpes contra cualquier manifestación de liberalismo y burocracia. Las medidas tomadas en contra de estas manifestaciones han sido políticas, ideológicas, económicas y administrativas. Las enseñanzas del PTA y el camarada Enver Hoxha sobre las causas que mantienen la burocracia y el liberalismo con vida bajo el socialismo, así como sobre la forma de manejarlos política e ideológicamente, al ver estos fenómenos como expresiones de concepciones del mundo reaccionarios, y la lucha contra ellos como una parte constituyente importante de la lucha de clases, son de gran valor teórico y práctico.
Resumiendo la experiencia albanesa e internacional en conexión con las manifestaciones de liberalismo y burocratismo en la sociedad, el PTA y el camarada Enver Hoxha han enfatizado que las manifestaciones de burocratismo y liberalismo constituyen un gran peligro para el socialismo, pero cuando no se les permite la libertad de acción y cuando se combaten de forma continua y resolutivamente, las consecuencias son completamente evitables. Estas consecuencias se produjeron en los antiguos países socialistas, pero fueron evitadas en Albania. Gracias a las continuas medidas que el PTA ha tomado, la burocracia y el liberalismo nunca han encontrado el terreno para alterar el carácter proletario del Estado albanés.
La esencia de la lucha de clases contra la burocracia y el liberalismo consiste en el establecimiento e implementación de correctas relaciones entre democracia y centralismo, entre los órganos electos y los órganos de la administración, entre los cuadros y los funcionarios, por una parte, y la masas trabajadoras, por el otro, entre las libertades y derechos de los ciudadanos, y su disciplina y deberes contraídos con el Estado y la sociedad socialista, en todo momento. Todas las medidas que el partido haya adoptado para la erradicación de las manifestaciones de la burocracia y el liberalismo, están conectados con este esencia del problema». (Vahid Lama y Gramos Hysi; La lucha de clases en el campo político en el periodo del socialismo, 1978)
El racismo, como otra arma para el nacionalismo burgués
«El nacionalismo tiene su origen en la premisa falsa y reaccionaria de que los pueblos están divididos en razas superiores e inferiores, «perfectas» e «imperfectas», y que las razas «superiores» deben dominar a las otras.
Una forma especialmente detestable y odiosa de nacionalismo burgués es el racismo, que divide a los pueblos en gobernantes «natos» y esclavos. Todos saben que el racismo fue la ideología oficial de los fascistas alemanes e italianos y de los militaristas japoneses. Los bandidos fascistas proclamaron abiertamente el derecho de la raza «superior» a esclavizar y exterminar a otros pueblos.
El racismo sirvió a los hitleristas como justificación de sus planes salvajes para conseguir la dominación del mundo. Es característico, sin embargo, que mientras de palabra declaraban al pueblo alemán como la raza «superior», de hecho, lo consideraban simplemente como carne de cañón para lograr los objetivos de rapiña de los monopolistas alemanes.
La ideología del racismo ahora ha sido inscrita en la bandera de los nuevos contendientes por la supremacía mundial: los imperialistas anglo-estadounidenses. La banda corrupta de políticos y científicos al servicio de los jefes de Wall Street y la City exaltan la superioridad imaginaria de la raza anglosajona sobre los demás pueblos.
Bajo la bandera del nacionalismo, los imperialistas traman conspiraciones contra la libertad y la independencia de los pueblos, organizan guerras de rapiña, inflaman conflictos nacionales entre los trabajadores, y saquean y oprimen a los pueblos coloniales. El nacionalismo es al arma viciada que utiliza la burguesía en su aplicación del viejo principio de los esclavistas «divide y vencerás». (S. Titarenko; Patriotismo e internacionalismo, 1950)
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El liberalismo ideológico como base para la justificación banal de errores y deficiencias
«Por definición, el liberalismo rechaza la lucha ideológica y trata de justificar y cubrir los fallos, errores, modos incorrectos de actuar, buscando siempre justificaciones de carácter secundario o echando la culpa a causas externas, cuando no lejanas. Algunos camaradas responsables se hacen cómplices del liberalismo pensando que si dejan pasar las cosas actúan como personas comprensivas, bien intencionadas y deseosas de que prevalezca la paz y la tranquilidad entre los camaradas. (...) El liberalismo en las filas del Partido se suele manifestar, por lo general, en no criticar a un camarada cuando éste no han cumplido con sus tareas o lo ha hecho de manera insatisfactoria, a medias; cuando un camarada responsable acepta cualquier excusa superficial para justificarlo; en desobedecer las orientaciones e instrucciones de los órganos de dirección y colocar las opiniones personales en primer plano; en no indignarse o preocuparse cuando se cumplen mal, o no se cumplen por negligencia, las tareas del Partido; en no adoptar las medidas prácticas, concretas, para la ejecución o el control de las tareas planteadas y dejarlo «a ver si salen o no salen», por menospreciar la importancia de los detalles concretos y descuidar la minuciosidad y la mayor exactitud en todos los terrenos de la acción partidaria». (Elena Ódena; Contra el liberalismo, 1974)
jueves, 2 de febrero de 2017
Las primeras polémicas decisiones gubernamentales de Trump [Recopilación Documental]; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
Sobre las noticias de las primeras y notables decisiones de Trump hay que decir varias cosas:
1) Trump ha reconocido que Estados unidos volverá oficialmente a usar la tortura en los interrogatorios como método sistemático de consecución de información en los sospechosos. Pero de hecho Estados Unidos ha usado la tortura como «método de lucha contra el terrorismo» desde hace décadas: antes la utilizó con la excusa de «lucha contra la amenaza del comunismo», incluso se unía uno con lo otro.
En el presente, en vista de sus intereses Estados Unidos tiene a denominar gratuitamente de terrorista a todo movimiento que no le guste, que no vaya en pro de sus intereses o de sus aliados, de ahí que se califique de terrorista a grupos de muy diversa índole. Recordemos que en los años 70 era muy común la denominación de terrorista a cualquier grupo que usara la violencia como método de autodefensa, en forma guerrillera, insurreccional, en forma de terrorismo individual sin conexión con las masas, etc., con ello los gobiernos buscaban que su población relacionase a los partidos marxista-leninistas con los grupos de bandidos, anarquistas y terroristas.
La prueba de que este calificativo de terrorista que usa el imperialismo estadounidense es oportunista y coyuntural está en que todos los presidentes de la historia han declarado que «Estados Unidos no negocia con terroristas», pero luego vimos en la lista de organizaciones terroristas estadounidense al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PTK) mientras se ha establecido una alianza abierta y publicitada con dicha organización en Siria. Aunque sin duda, el ejemplo que clama al cielo es aquel donde los dirigentes estadounidenses han reconocido ser los culpables directos de la financiación de la oposición yihadista en Libia o Siria, que el Estado Islámico es como reconocieron Hillary Clinton y otros, un monstruo creado por ellos que se les «fue de las manos». Véase el artículo de Actualidad RT: «Hillary Clinton: «Financiamos mal a rebeldes sirios y surgió Estado Islámico» de 2014.
Su criterio pues, está plagado de contradicciones, y por lo mismo no puede ser tomado en serio por nadie más allá de lo que es: una medida demagógica de contención de los descontentos de las masas. Vale decir que Estados Unidos ha patrocinado la tortura no solo entre sus cuerpos represivos, sino también entre el de sus aliados, no olvidemos la célebre Escuelas de las Américas que operó en Panamá desde 1946 a 1984 y desde ese año en Estados Unidos hasta la actualidad, en ella se instruyó a elementos de los ejércitos de las dictaduras militares y fascistas latinoamericanas, de allí salieron conocidos expertos en las tácticas de tortura como Montesinos de Perú, Galtieri de Argentina, Noriega de Panamá, Contreras de Chile.
Toda vez que el empleo de la tortura como método sistemático está condenado por la «Declaración Universal de los Derechos Humanos, por la «Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes» de la que casi todos los países del mundo son firmantes, y por las «Resoluciones 3452 XXX y 2200 A XXI de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Es decir, dar por válida la tortura, e integrarla como método legal de gestión de sospechosos es una violación directa del derecho internacional, pero la burguesía no respeta sus normas nacionales ni internacionales, he ahí su cinismo.
2) Algunos grupos pseudorevolucionarios –en especial los thälmannianos que ven fascismo en cada esquina– ya están lanzando las campanas al vuelo declarando que el gobierno de Trump es un gobierno fascista y que hay que luchar contra el fascismo que se ha instaurado en Estados Unidos. Estos grupos se caracterizan por denominar fascista a cualquier gobierno que ejecuta medidas internas antipopulares, reprime o implanta una política exterior reaccionaria. Muchos de estos grupos como el PCE (r) han calificado de fascista a casi cualquier gobierno de los países imperialistas. Ello denota un desconocimiento del funcionamiento interno tanto de la democracia burguesa como de la política colonial y neocolonial del capitalismo en su etapa monopolística, es decir imperialista. La burguesía no necesita del fascismo para reprimir a los trabajadores del país –los estamentos de la democracia burguesa y sus leyes ya justifican el uso de la violencia para defender la propiedad privada ante cualquier agravio o intento de ello–, la burguesía no necesita del fascismo para ejercer la violencia militar en el exterior –para eso los grupos monopolísticos dominan los organismos geopolíticos pertinentes como la ONU para santificar las invasiones militares de los países imperialistas– y defender sus intereses económicos y derechos de «libertad de mercado en la era de la globalización». Compréndase que la democracia burguesa y el fascismo son transiciones de la dictadura de la burguesía, y por lo mismo tienen extensas similitudes, la diferencia es que la democracia burguesa se desarrolla en tiempos más o menos estables, mientras que el fascismo surge cuando el sistema cae en profunda crisis.
3) En Estados Unidos, igual que en Europa, existen muchos partidos y líderes de derecha y filofascistas con programas y discursos antiinmigración, xenófobos, antisemitas, anticomunistas y machistas. Muchos de ellos son nostálgicos seguidores de las históricas figuras nacionalistas y filofascistas del país, pero no tienen poder suficiente –ni siquiera gobernando– para establecer un fascismo como tal.
En algunos gobiernos de Europa hemos visto como se lanza discurso anticomunista desde el oficialismo –Polonia–, como se han aplicado duras medidas antiinmigración –Hungría–, la abierta rehabilitación de los movimientos fascistas que colaboraron con los nazis –Letonia– o ha habido sangrientas peleas de poder interburguesas en las que han intervenido las milicias de los grupos fascistas para hacer el trabajo sucio –Ucrania–. Pese a todo esto, no podemos calificar que ninguno de estos regímenes sean regímenes fascistas porque hayan ilegalizado la simbología comunista –como en Lituania– o porque algunos den carteras ministeriales a los partidos fascistas de la coalición gubernamental para recompensar los servicios prestados –como en Ucrania se pudo ver hasta que el nuevo gabinete de gobierno de noviembre 2014 prescindió de los miembros de Svoboda–.
Estos gobiernos se mantienen bajo los esquemas de la democracia burguesa al uso. Esto no implica que los pueblos se deban quedar de brazos cruzados cuando estas cosas ocurren, ni mucho menos, deben luchar contra la ofensiva del capital y la fascitización del Estado, hay que derribar estas medidas reaccionarias antes de que se profundicen y pueda ser tarde, pero no hay que mentir a la gente sobre el carácter de estos gobiernos, de otra forma solo ayudaremos a la confusión y a que los trabajadores sean pillados desprevenidos cuando el fascismo llegue de verdad.
4) Si tenemos que valorar el nivel de «fascismo» que corre por las venas de Trump, seguramente no será mucho mayor que el que corría por las de Ronald Reagan o Richard Nixon, y jamás hubo fascismo en Estados Unidos bajo estos presidentes porque el régimen se mantuvo bajo el cascarón de los reglamentos de la democracia burguesa –sépase que este es el mejor escaparate para la burguesía a la hora de gobernar y hacer demagogia sobre la democracia y la libertad en el capitalismo–. Recordemos que el primero pese al activo discurso belicista y altivo nunca se diferenció demasiado de sus predecesores y sucesores en cuanto a política interior y exterior, y que el segundo, pese a la política de diplomacia y sonrisas, tampoco libró a los pueblos de que Estados Unidos aplicara la tortura, los golpes de Estado o invasiones, el apoyo y financiación de los regímenes más reaccionarios y sangrientos, las operaciones encubiertas de la CIA, las escuchas a la oposición política, etc. Los políticos burgueses pueden aplicar una táctica u otra, pero en esencia son iguales, lo importante a determinar es si –fascistas de corazón o no–, llegan a rebasar el límite de la democracia burguesa e implantan un abierto régimen de terror, es decir el fascismo. ¿Ha habido un cambio cualitativo del gobierno del hipócrita belicista Obama al del cínico belicista Trump? No. Todo lo demás es superchería.
5) Un pequeño detalle que demuestra que el decreto de Trump que veta la entrada a los Estados Unidos de inmigrantes musulmanes de 7 países: Irak, Siria, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, no responde a lo que él dice, más bien se trata de «marketing» de cara a la galería electoral. Entre los países incluidos en la lista por ser «origen de terroristas» hay una ausencia importante, de hecho es el país que más terroristas produce y que pasa por ser un socio comercial estratégico de los Estados Unidos: Arabia Saudí. Por cierto, le sigue de cerca Qatar y Egipto que también son ausentes en la lista. ¿No parece muy casual cierto? En el mismo sentido hay que agregar que en esta lista faltan Reino Unido, Bélgica, y Francia, países de donde han salido un gran número de efectivos que han ido a nutrir las filas del Daesh [Estado Islámico].
6) Sobre el decreto que da luz verde a la construcción del muro para impedir la entrada de inmigrantes hay que decir no pocas cosas, veamos algunas: a) La construcción del muro fronterizo fue planteado por primera vez por Ronald Reagan en la «Ley de Reforma y Control de Migración» [Immigration Reform and Control Act]; b) George H. W. Bush en cumplimiento a la disposición legal de Reagan construyó las primeras vallas fronterizas que no llegaron a ser verdaderos muros; c) Es durante el mandato del «demócrata» William Clinton que se construyó el «muro actual» ubicado entre Tijuana–San Diego, Arizona-Sonora, Nuevo México-Baja California, además de las medidas de patrullaje fronterizo bajo lo que se llamó «Operación Guardian»; d) Durante el mandato de George W. Bush se ampliaron las medidas de patrullaje y se aprobó la construcción de 1.395 km de una combinación de muros y vallas; e) Pero no nos equivoquemos, las vallas fronterizas no las ha inventado Donald Trump, no es el primero en recurrir a ellas, de hecho las encontramos por todo el mundo: la Unión Europea, Israel, Marruecos, Croacia, Hungría, etc.; f) Las vallas fronterizas también son un recurso empleado por México, en su caso en la frontera sur, con mismo objetivo, impedir la entrada de los inmigrantes en este caso centroamericanos; g) Y para darle un toque de más de dramatismo a este asunto de los muros: dentro de los países latinoamericanos existen miles de muros, pero en este caso como intento de separar a ricos de pobres, como ocurre en los propios Estados Unidos o Cuba –para el lector que no lo sepa, las mansiones construidas por la burguesía antes de la «revolución» de 1959 hoy no son más que las residencias de «altos funcionarios» del revisionismo cubano, la «nomenklatura isleña», y de las embajadas; se trata de un espacio rodeado de muros que se extiende por unos 15 kilómetros cuadrados dividido a su vez en cuatro lujosas urbanizaciones: Miramar, Atabey, Siboney y Cubanacán. Junto a estas se encuentra el Barrio las Jaimanitas que albergó la casa del ya fallecido Fidel Castro–, pero estos muros no llenan las páginas de los medios de (in)comuniación.
El documento:
Alud de críticas a Trump por defender la utilidad de la tortura
Washington 27 ENE 2017 - 01:04 CET
Donald Trump comprobó este jueves que la clase política estadounidense y grupos de derechos humanos no están dispuestos a permitir un retorno al clima de miedo y abusos en la lucha contra el terrorismo. El presidente norteamericano recibió un alud de críticas después de defender la utilidad de la tortura contra sospechosos yihadistas. En campaña, el republicano atizó el discurso de mano dura que imperó tras los atentados del 11-S y que manchó la imagen de EE UU en el mundo.
Trump dijo el miércoles que dejaría en manos de su cúpula de seguridad la decisión de aplicar la tortura contra detenidos. Los nuevos responsables del Pentágono y la CIA dicen rechazar el uso de técnicas prohibidas. “Si no quieren hacerlo, está bien. Si quieren hacerlo, trabajaré hacia ese objetivo. Quiero hacerlo todo dentro de los marcos de la legalidad”, dijo en una entrevista la cadena ABC preguntado por la técnica del waterboarding (ahogamiento simulado), que él alabó el pasado junio y que está prohibida. “¿Que si creo que funciona? Absolutamente”, agregó.
Una investigación del Senado determinó en 2014 que los interrogatorios extremos de la CIA no llevaron a prevenir una “amenaza inminente” de seguridad y que en algunos casos fueron contraproducentes. El Ejército prohibió en 2006 el uso del waterboarding. Al llegar a la Casa Blanca en 2009, el expresidente demócrata Barack Obama clausuró el programa de interrogatorios de la agencia de inteligencia impulsado tras el 11-S por el Gobierno del republicano George W. Bush. Obama obligó a seguir el manual de interrogaciones del Ejército, que prohíbe la tortura.
La cúpula republicana se distanció este de las palabras de Trump. “La tortura es ilegal. No estamos de acuerdo con legalizarla”, dijo el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. “El presidente puede firmar las órdenes ejecutivas que quiera. Pero la ley es la ley. No vamos a recuperar la tortura”, agregó el senador republicano John McCain, que fue el candidato del partido en las elecciones presidenciales de 2008 y que fue torturado como prisionero de guerra en Vietnam.
“Es muy preocupante que cualquier líder político abogue por la tortura. La experiencia ha demostrado que torturar no funciona, solo hace crecer el odio”, dijo Ewan Watson, portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja. Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otros grupos de defensa de los derechos humanos lanzaron reproches similares.
Las declaraciones de Trump, que repetían afirmaciones que había hecho como candidato, cobraron relevancia al pronunciarse el mismo día en que se filtró un borrador de un decreto que estaría preparando su Gobierno sobre el uso de la tortura.
Según el documento, Trump estudia recuperar el programa de interrogatorios que aplicaba la CIA en cárceles secretas en el mundo. Se mantendría la prohibición de practicar torturas en los interrogatorios, según las leyes estadounidense e internacional, pero los grupos humanitarios temen que la reactivación de las prisiones avalase nuevos abusos.
En esas cárceles, se torturó a sospechosos de terrorismo mediante técnicas de interrupción del sueño, exposición a frío extremo o ataduras a cadenas en posiciones incómodas. Por ejemplo, los agentes de la CIA practicaron 183 veces el waterboarding a Khalid Sheikh Mohammed, el supuesto cerebro de Al Qaeda detrás de los atentados del 11-S y que ahora está encarcelado en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba).
El País
¿Qué sabemos y qué no del veto antimigratorio de Trump?
30.01.2017 – 12:37 H. - ACTUALIZADO: 30.01.2017 - 13:15H.
El veto impuesto por Donald Trump a la entrada en EEUU de refugiados y ciudadanos de siete países musulmanes ha provocado protestas masivas en las grandes ciudades estadounidenses, una revuelta judicial encabezada por 16 fiscales federales y el caos en los aeropuertos. He aquí las cuestiones clave en torno a la orden ejecutiva que ha recibido una condena internacional.
¿Qué ha sucedido?
El viernes, siete días después de su toma de posesión, Trump firmó un decreto ley que impide la entrada en EEUU de todos los refugiados durante 120 días y congela la concesión de visados durante 90 días a ciudadanos de Siria, Libia, Irán, Irák, Sudán, Yemen y Somalia. En total, 134 millones de personas. Aunque el presidente insiste en que no es una medida contra los musulmanes, se trata del “veto extremo” que el presidente prometió durante la campaña. Aquí puede consultar su contenido.
La Administración Trump, al parecer, no transmitió la orden al Departamento de Justicia. Tampoco los responsables de Seguridad Nacional recibieron orientación sobre cómo implementar el decreto ley, lo que extendió la confusión en las aduanas. El veto también afectó a personas con visados en regla, ciudadanos con doble nacionalidad y pasaporte de otros países (como Alemania o Reino Unido) e incluso poseedores de la 'green card' -con derecho a trabajar en EEUU-, aunque el Gobierno negó ayer este extremo.
El veto impuesto por Donald Trump a la entrada en EEUU de refugiados y ciudadanos de siete países musulmanes ha provocado protestas masivas en las grandes ciudades estadounidenses, una revuelta judicial encabezada por 16 fiscales federales y el caos en los aeropuertos. He aquí las cuestiones clave en torno a la orden ejecutiva que ha recibido una condena internacional.
¿Qué ha sucedido?
El viernes, siete días después de su toma de posesión, Trump firmó un decreto ley que impide la entrada en EEUU de todos los refugiados durante 120 días y congela la concesión de visados durante 90 días a ciudadanos de Siria, Libia, Irán, Irák, Sudán, Yemen y Somalia. En total, 134 millones de personas. Aunque el presidente insiste en que no es una medida contra los musulmanes, se trata del “veto extremo” que el presidente prometió durante la campaña. Aquí puede consultar su contenido.
La Administración Trump, al parecer, no transmitió la orden al Departamento de Justicia. Tampoco los responsables de Seguridad Nacional recibieron orientación sobre cómo implementar el decreto ley, lo que extendió la confusión en las aduanas. El veto también afectó a personas con visados en regla, ciudadanos con doble nacionalidad y pasaporte de otros países (como Alemania o Reino Unido) e incluso poseedores de la 'green card' -con derecho a trabajar en EEUU-, aunque el Gobierno negó ayer este extremo.
miércoles, 1 de febrero de 2017
De nuevo la misma historia: la influencia del maoísmo en los partidos nacidos en los 70; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
«Un punto importantísimo para entender el desarrollo del Bandera Roja (BR) es la notable influencia del maoísmo en sus filas. Fue como muchos de aquellos partidos que:
«Decepcionados con el viraje revisionista que reinaba en el mundo del movimiento obrero, buscaban donde apoyarse para desarrollar su lucha antirevisionista, y en ese trayecto cayeron influenciados por la demagogia del revisionismo chino, quién ora si ora no se posicionaba a favor o en contra del revisionismo soviético y yugoslavo, pero que gracias a su potente propaganda y su lenguaje pseudomarxista podía pasar a veces entre los revolucionarios como la corriente verdaderamente marxista-leninista. Mucha de esta gente que buscaba escapar de la órbita de partidos sumisos a la traición de Jruschov y los revisionistas soviéticos, fueron los que fundaron nuevos partidos marxista-leninistas a principios y mediados de los 60, pero muchos de ellos tampoco escapaban a la influencia del maoísmo y su mito como supuesta tendencia antirevisionista, con lo que las direcciones de estos partidos muchas veces en mayor o menor medida aplicaban en lo sucesivo diferentes conceptos y métodos ajenos al marxismo-leninismo lo que dificultaba notablemente su consolidación». (Equipo de Bitácora (M-L); El maoísmo solapado de Reconstrucción Comunista (RC) es una negación de las luchas y lecciones de los marxista-leninistas, 2016)
Esto significa que:
«El maoísmo supuso un grave problema para estos nuevos partidos, ya que los partidos que no fueron capaces de librarse de este lastre no fueron capaces de tomar una forma organizativa eficiente, una línea ideológica de pensamiento y acción fuerte, ni llegaban a comprender y refutar a las expresiones del revisionismo moderno correcta y completa». (Equipo de Bitácora (M-L); El maoísmo solapado de Reconstrucción Comunista (RC) es una negación de las luchas y lecciones de los marxista-leninistas, 2016)
De hecho, el bajo nivel de formación, el vago espíritu de investigación, el seguidismo, y demás rasgos de algunos partidos hizo que en torno al maoísmo:
«En general muchas figuras y partidos marxista-leninistas pecaron claramente de regalar en sus cartas y declaraciones de felicitaciones de cumpleaños y aniversarios hacia los revisionistas chinos epítetos de un carácter exaltado, exagerado y formal donde se daba una idea distorsionada del partido y la dirección china, lo que ayudaba a los revisionistas chinos en sus fines propagandísticos. (...) Los marxista-leninistas de la época deberían haber investigado más a fondo la historia del Partido Comunista de China (PCCh), sus actos recientes, y deberían haber valorado a sus figuras y a su país en su justa medida, jamás por encima, para luego arrepentirse de lo escrito o dicho. Estos errores –mezcla de seguidismo, formalismo, sentimentalismo, cobardía, etc.– fueron unos errores colectivos de todos los individuos y partidos marxista-leninista que costó muy caro a todo el movimiento marxista-leninista internacional, ya que dio alas y tiempo al revisionismo chino a consolidar su influencia e influenció gravemente a los partidos marxista-leninistas, e incluso como ya sabemos, su tardía exposición hizo que muchos partidos no pudieran superar esta herencia, y acabaran naufragando». (Equipo de Bitácora (M-L); El maoísmo solapado de Reconstrucción Comunista (RC) es una negación de las luchas y lecciones de los marxista-leninistas, 2016)
Bandera Roja cometió ese pecado de no investigar su historia y desarrollo, de no entender el carácter del revisionismo chino, de caer en sus desviaciones y seguirle el juego propagandístico en su política exterior. Esto influiría en Bandera Roja en su programa social, militar, en su estructura de partido. Algo que en algunos periodos se limitaron o eliminaron pero que en otras se impusieron; hasta nada más y nada menos que 1979 cuando oficialmente se denunciaría al maoísmo como una variante del revisionismo moderno.
Entre tanto las tesis y conceptos maoístas como la «nueva democracia», la «guerra popular prolongada» o la «lucha de dos líneas» fueron muy comunes en las supuestas organizaciones «marxista-leninistas» como Bandera Roja. De hecho en un año tan tardío como 1978, aún podemos ver como Bandera Roja, junto a otros partidos latinoamericanos como eran el Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista), el Partido Comunista Revolucionario de Chile, el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador solo llegaban a denunciar del revisionismo chino la expresión de Deng Xiaoping y Hua Kuo-feng, así como la teoría de los «tres mundos» en la que no reconocían la las tesis de Mao Zedong, y de hecho proclamaban aún a Mao Zedong como un gran marxista-leninista:
El idealismo como carta de presentación en las cuestiones filosóficas; Equipo de Bitácora (M-L), 2015
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| Kim Il Sung y Mao Zedong en los 70 |
«¿Cuál es la ideología filosófica que comanda al Partido del Trabajo de Corea?
Desde hace unos años, ya no juegan al juego engañoso de intentar decir que el Juche es la adaptación del marxismo-leninismo a las condiciones específicas coreanas, aunque muchos de sus simpatizantes en Occidente se crean e intenten vender esta idea cuando quieren propagar esta doctrina revisionista.
Actualmente, ya podemos encontrar desde hace bastante tiempo una estructura más o menos clara para esta doctrina revisionista de los líderes norcoreanos, doctrina, que pretende ser «original», pero como sabemos, dentro del revisionismo sólo se puede ser original dentro de los límites de cada rama revisionista, ya que cada rama siempre tiene resquicios de las anteriores, y acude a las viejas tesis para desacreditar al marxismo-leninismo, es el caso del revisionismo coreano, que como estamos viendo durante todo el documento recurre constantemente a las desviaciones del revisionismo chino para intentar crear una ideología propia.
Es de saber común, que el partido marxista-leninista se basa en la concepción filosófica del mundo del materialismo-dialéctico:
«El materialismo dialéctico es la concepción del mundo del partido marxista-leninista. Llámese materialismo dialéctico, porque su modo de abordar los fenómenos de la naturaleza, su método de estudiar estos fenómenos y de concebirlos, es dialéctico, y su interpretación de los fenómenos de la naturaleza, su modo de enfocarlos, su teoría, materialista». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)
Aquí podrían salir los adalides revisionistas del tránsito pacífico al «socialismo» o los agentes internacional del Juche y los socialdemócratas clásicos y defender a los revisionistas coreanos en sus métodos como son el trato a las clases explotadoras, pero la eliminación en un país del poder económico de la burguesía no es algo que tenga mucha posibilidad de variación, o bien se elimina el poder económico de modo revolucionario o bien se especula y juega a no acabar con dicho poder económico al estilo pseudorevolucionario.
Esto es algo implícito en el desarrollo dialéctico de la revolución:
«Esto quiere decir que el paso del capitalismo al socialismo y la liberación de la clase obrera del yugo capitalista no puede realizarse por medio de cambios lentos, por medio de reformas, sino sólo mediante la transformación cualitativa del régimen capitalista, es decir, mediante la revolución. Esto quiere decir que en política, para no equivocarse, hay que ser revolucionario y no reformista. Continuemos. Si el proceso de desarrollo es un proceso de revelación de contradicciones internas, un proceso de choques entre fuerzas contrapuestas sobre la base de estas contradicciones y con el fin de superarlas, es evidente que la lucha de clases del proletariado constituye un fenómeno perfectamente natural e inevitable. Esto quiere decir que lo que hay que hacer no es disimular las contradicciones del régimen capitalista, sino ponerlas al desnudo y desplegarlas en toda su extensión, no es apagar la lucha de clases, sino llevarla a cabo hasta el fin. Esto quiere decir que en política, para no equivocarse, hay que mantener una política proletaria, de clase, intransigente, y no una política reformista, de armonía de intereses entre el proletariado y la burguesía, una política conciliadora de «integración gradual» del capitalismo en el socialismo. En esto consiste el método dialéctico marxista, aplicado a la vida social y a la historia de la sociedad». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)
¿Pero cuál es entonces la concepción filosófica de los revisionistas coreanos? La idea «Juche», que según ellos es superior al marxismo-leninismo, sustituye sus limitaciones, y conforma la nueva ideología del proletariado, la nueva ideología científica de la humanidad. Para ello defiende que el hombre es dueño de todo, que su voluntad somete todo, incluso las leyes objetivas:
«Asentar el socialismo sobre un nuevo cimiento científico es una tarea de primer orden no sólo para superar las limitaciones históricas de la doctrina socialista precedente [se refiere al marxismo-leninismo – Anotación de Bitácora (M-L)], sino también para defender el socialismo de la tergiversación de los oportunistas de toda laya y del ataque de los imperialista. Esta tarea histórica vio su brillante solución cuando el gran Líder, camarada Kim Il Sung, concibió la idea Juche y a partir de ella desarrolló de modo original la teoría socialista. Es decir, al descubrir él el principio filosófico de que el hombre es dueño de todo y lo decide todo, y al esclarecer en un nuevo plano las leyes del movimiento social como movimiento del sujeto. La causa del socialismo y el comunismo dilucidada por la idea Juche es la que tiende a lograr la independencia total de las masas populares. El socialismo sistematizado de modo científico por el gran Líder, camarada Kim Il Sung, está centrado en el hombre, en las masas populares. En él las masas populares son dueñas de todo, y todas las cosas están a su servicio, en tanto que su desarrollo se logra por la fuerza unidad de éstas. Sobre la base de la aclaración científica de la esencia del socialismo y las leyes de su desarrollo, circunscribiéndose al hombre, la teoría del socialismo, derivada de la idea Juche, establece que para edificarlo con éxito es indispensable librar con pujanza la lucha para conquistar las dos fortalezas del socialismo y el comunismo, o sea la ideológica y la material, dando segura prioridad a la primera. (...) La idea Juche dio por primera vez en la historia una aclaración científica sobre la esencia del hombre. (...) El hombre, por su independencia, creatividad y conciencia, deviene el ser más valioso y potente. Es el único dueño y transformador del mundo». (Kim Jong Il; El socialismo es una ciencia, 1994)
Como vemos en esta declaración de intenciones, la idea Juche es altamente incompatible con el materialismo-dialéctico del marxismo-leninismo por varias cuestiones:
«El Juche presenta las siguientes proposiciones: 1) las masas populares son los sujetos de la historia; 2) el desarrollo histórico de la sociedad refleja el movimiento creador de las masas populares; 3) la historia de la humanidad es la lucha de las masas populares con el fin de poner en práctica el Chajusong, es decir, el espíritu de la libertad, la independencia y la autosuficiencia; 4) el pensamiento independiente, la conciencia y la iniciativa de las masas populares desempeñan su papel decisivo tanto en el cambio de la naturaleza y en la realización de la lucha revolucionaria; 5) es el Líder que interpreta y da forma a las aspiraciones de las masas mientras dirigen sus esfuerzos. La independencia individual y/o la independencia de la gente residen en la lealtad al Líder y el partido. Partiendo de las premisas de arriba citadas, el Juche niega la concepción materialista y dialéctica de la historia, de acuerdo con la cual las ideas y sensaciones reflejan esencialmente la primaria realidad objetiva que existe fuera de nuestra mente. La filosofía Juche es idealista, basada en el voluntarismo del hombre e imbuida con características metafísicas que pueden llegar a ser incluso teológicas». (Norberto Steinmayr; ¡Larga vida a la reunificación e independencia coreana! ¡Abajo el revisionismo coreano!, 1999)
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